La exposición fotográfica “¿Qué coño miras?” pretende hacer pedacitos las mitificaciones y los tabúes entorno a los genitales femeninos

“Para llegar en tren a Vilassar de Mar partiendo de Barcelona no tardarás más de 30 minutos, 40 si me apuras”, me asegura una de las compañeras del grupo de mujeres Histèrika Lilith, Sara. Este municipio costero del Área Metropolitana de Barcelona en un día lluvioso del mes de abril consigue que se calmen tus sentidos. El mar y el cielo envueltos de una tela grisácea debido al temporal, las calles vacías de personas que te invitan a querer bailarlas bajo la lluvia, los bares con las luces encendidas esperando la llegada de algun sediente de café acabado de hacer. Un escenario muy distinto al que me encontraba hace solamente media hora.

Son las 18:00h. Mientras espero a Sara cerca de la estación del tren me imagino cómo será el ambiente de la exposición fotográfica “¿Qué coño miras?”. Inevitablemente se me ocurre que las mujeres hemos encontrado la forma de reunir fuerzas para alzar nuestra voz en muchos más lugares y espacios de los que jamás habíamos conseguido antes. Barcelona ya no es el epicentro de los feminismos, ahora la lucha violeta se extiende mucho más allá.

Después de un breve paseo con Sara, llegamos a la biblioteca crítica Hypàtia dónde a las 19:30h tendrá lugar la exposición. Aún no ha empezado el acto pero las fotografías ya están listas para atrapar la mirada de casi el centenar de ojos que las observarán con admiración a lo largo de la tarde.

El local de Hypàtia se encuentra en la carretera de Cabrils número 13 y se trata de un banco expropiado. “El banco cerró, lo okupamos y nos cortaron la luz y el agua, pero nos las apañamos bien”, cuenta una de las primeras chicas que nos recibe, Elisa. El antiguo banco es ahora una biblioteca, un espacio antes destinado al dinero y ahora destinado a la cultura.

Biblioteca
Entrada de la biblioteca crítica Hypàtia. Imagen propia: Marta Bofill.

La descripción gráfica del lugar se podría hacer rápidamente con cuatro palabras. Violeta (muchísimo color violeta). Coños (de todas las formas y colores). Mujeres (lógico, tratándose de un acto no mixto). Y humilde (con poco más de tres muebles). Parece una descripción de lo más simplista, pues lo descrito es lo que físicamente encontramos en “¿Qué coño miras?”. Lo complicado es transformar en palabras lo que se hace aquí.

Cuando te dicen que se va a celebrar una exposición fotográfica sobre coños de mujeres que se han fotografiado sus genitales te parece una propuesta rompedora, llamativa e incluso divertida. Pero nada que ver con lo que sucede cuando a la hora de la verdad te ves rodeada de coños en un local no muy espacioso. Al principio no tienes más remedio que sentir incomodidad, a menos que previamente en tu vida ya hayas visto semejante cantidad de genitales femeninos juntos. Lo que sucede después es un batiburrillo de emociones cálidas. Sientes comunidad, comprensión, feminidad y ante todo libertad.

El grupo de mujeres de Histèrika Lilith son las que han organizado el acto y se pasean sonrientes por la sala recibiendo a todas aquellas mujeres que llegan a la exposición repletas de curiosidad. Histèrika Lilith es un grupo de mujeres con una media de edad de 20 años que se reúne cada domingo en Hypàtia para debatir distintos temas relacionados con la sexualidad de las mujeres y el papel de éstas en la sociedad. “Nuestro propósito es que exista un lugar seguro dónde las mujeres podamos expresarnos libremente acerca de cómo nos sentimos y hablar sin vergüenza sobre nuestras dudas e inseguridades”, explica una de las integrantes del grupo, Eli.

Por la puerta se ven entrar desde chicas adolescentes hasta mujeres que rondan los 50 años de edad. Directamente se dirigen a observar toda aquella diversidad de coños: peludos, afeitados, sangrientos… Aquí todos sin excepción son válidos.  Algunas de ellas tienen alguna cosa que decir acerca de las fotografías: “¡Mira éste que chulo!”, “Éste de aquí es muy curioso”, “¡Este coño se parece al mío!”. Pero la mayoría de ellas se pasean lentamente y en silencio analizando cada detalle de los coños expuestos. A algunas se les escapa una sonrisa de complicidad, como si lo que viesen les sonara de algo. Definitivamente cada reacción es única ante algo tan poco común. Y ahí está la intención. Incomodarnos para después normalizar algo tan nuestro y a la vez tan censurado.

Coño3
Fotografías de la exposición. Imagen propia: Marta Bofill.

La luz del Sol se ha ido y llega la hora del manifiesto final con el que concluirá la exposición. Hablan Natalie y Elisa. “Como cada centímetro de nosotras, también nuestros coños están mitificados, objetivizados y estereotipados a la vez que es la parte más escondida, silenciada y privatizada de nuestro cuerpo. Por ello queremos liberarnos e incomodar a todos aquellos que insisten en el modelo femenino único, reafirmando y reclamando nuestros coños abiertos, cerrados, con los labios inferiores adentro y afuera, peludos, pelados, sangrientos, secos y entre piernas de todo tipo”. Los aplausos de todas las asistentes los arranca la útima consigna: “¡Viva los coños, todos son preciosos!”.

Manifest
Natalie y Elisa leyendo el manifiesto. Imagen propia: Marta Bofill.

Marta Bofill (@MartaBofill9)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s