Hace un día soleado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Ella llega en moto, como la SexRider que es. Noemí Casquet, periodista especializada en sexualidad, llega sonriente por las escaleras principales de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, la que hace poco fue también su facultad.

Colaboradora, maquilladora y productora de films, Noemí nos habla de muchas de las polémicas y tabúes que hay en torno a la pornografía, un mundo que conoce de sobras.

Porno ético y feminista son de los temas más tocados. La responsable de comunicación de la demandada actriz porno Amarna Miller nos explica cuáles son los principales problemas que envuelven el mundo del porno.

¿A qué crees que se deben los tabúes en torno a la pornografía?

Se debe principalmente a que es un mundo muy desconocido, y lo poco que hemos conocido de la pornografía es a través de los medios de comunicación que siempre tienden al amarillismo y al sensacionalismo. La gente se piensa que las actrices y los actores porno son gente que se droga, que sale mucho de fiesta. También la hay, la mayoría es gente que se droga, que le mola mucho la fiesta, gente que ha tenido una infancia dura o como lo llama un actor porno: son “muñequitos rotos”. Sin embargo, el problema es que no se está dando foco a gente como Amarna Miller, Nico Bertrand o Erika Lust: diferentes chicas y chicos que están haciendo de la pornografía algo diferente y que están dando un foco a esa parte más artística sin ese entorno de drogas, fiesta y ese “Hola, yo estoy aquí por el dinero”, sino un “Yo estoy aquí porque la pornografía me hace feliz y quiero hacer esto en mi vida”.

¿Qué opinas sobre el argumento de “la pornografía consiste en vender tu cuerpo como forma de consumo”, especialmente dirigido a las actrices porno?

Estamos constantemente vendiendo nuestro cuerpo. Cuando estudias vendes tu cuerpo a la universidad, porque son vuestros servicios, vuestro trabajo, venís cada día. Por ejemplo, puedes estar en el Zara doblando camisetas y creo que te están explotando más ahí que en la pornografía cuando los actores y actrices están ahí porque les gusta. Actualmente están saliendo un montón de actrices porno que lo hacen porque les gusta, les apetece y se sienten poderosas como mujeres. Me parece hipócrita decir que estas personas están vendiendo su cuerpo porque están ofreciendo un servicio, sea sexual o no, pero al fin y al cabo, servicios a cambio de dinero ofrecemos todos.

Actualmente están saliendo un montón de actrices porno que lo hacen porque les gusta, les apetece y se sienten poderosas como mujeres.

IMG_20170425_125216
Noemí Casquet y la periodista Valeria Alvarez Spiers. Imagen propia: Marta Bofill Filloy.

¿Cuál es tu opinión respecto al debate sobre si la pornografía puede contribuir a la educación sexual?

El porno también puede y debe contribuir a la educación sexual puesto que por lo general los padres no suelen hablar de sexualidad con los hijos. No hemos recibido información sobre cómo darnos placer, como dar placer a otras personas, qué pasa si te gustan o excitan los pies, qué pasa con las otras alternativas, qué pasa si te sientes mujer y eres hombre o viceversa. Por lo tanto creo que eso es en parte responsabilidad de los padres, de los colegios y de los institutos, pero también es responsabilidad de la pornografía. De nada sirve si nosotros estamos enseñando a chavales de 13 o 14 años que empiezan a masturbarse que a las tías les tocas y empiezan a gemir o que les mola que se corran en sus caras. Que hay mujeres que les gusta pero hay otras que no, pero hay que partir de una comunicación y enseñarles diferentes realidades.

¿Cómo crees que la pornografía contribuye a construir nuestros deseos sexuales?

La pornografía, como la empezamos a ver a una edad joven, nos representan cosas delante de la pantalla que en un primer momento no podíamos tener en la cabeza o teníamos fantasías pero cuando las vemos reflejadas en la pornografía, empieza ese deseo. Pero también creo que tenemos deseos íntimos y fantasías como puede ser BDSM, experiencias tántricas, diferentes prácticas que la pornografía mainstream no las sabe reflejar y creo que es un fallo porque nosotros de esta forma somos los raros de la sociedad: “¿Por qué me gusta que me peguen o azoten si en la pornografía no se ve eso?”

C9DwCi1XUAA7PZQ
Noemí Casquet practicando la técnica japonesa erótica Shibari. Imagen extraída de la cuenta de Twitter de Noemí.

¿Piensas que los deseos más controvertidos como la dominación o la sumisión pueden ser compatibles con el feminismo?

Totalmente, cien por cien. Mucha gente cree que esos deseos están establecidos y que nos lo meten en la cabecita a través de la pornografía, es decir, que una mujer empieza a ver porno y el porno que vemos es siempre con mujeres sumisas y llenas de semen, que les gusta que les empotren y les follen en plan muy bestia. Hay muchas feministas que dicen: si eres feminista no tienes que tragar el semen del hombre. ¿Y si a mí me gusta qué? ¿Soy menos feminista por eso? No es verdad, creo que el consenso es lo principal y todo lo demás da igual. Lo más importante es nuestra voluntad y el consenso que damos respecto a las prácticas. Además el feminismo habla sobre la igualdad entre hombres y mujeres y qué mejor que una mujer sea poderosa y sea consciente de sus deseos y que tenga esa capacidad de decir: “Vale tu eres un hombre y yo me voy a someter porque yo quiero no porque tú me tengas que someter”. Creo que eso es feminismo.

Aun así existe un sector del feminismo que opina que estos deseos sexuales de dominación y sumisión que tienen algunas mujeres reproducen las estructuras de poder patriarcales y se deberían transformar. ¿Qué opinas?

Es muy negativo simplemente señalar a la pornografía. Nuestros deseos se construyen a lo largo de toda nuestra vida desde que somos pequeños hasta que nos hacemos mayores. Si crecemos con ese patriarcado a nuestro alrededor entonces es normal que esos deseos estén relacionados con el patriarcado y es normal que estén relacionados con prácticas que vemos en la pornografía, y que quieras o no nos han inculcado desde pequeños. Creo que ya no solo hay que cambiar la pornografía sino que tendríamos que cambiar cosas tan tontas e importantes como pueden ser las películas de Disney o los muñequitos que regalan en el McDonald’s. Es mucho más importante centrarnos en ese tipo de cosas, todo eso es lo que tendríamos que cambiar más  allá de la pornografía.

¿Crees que la pornografía mainstream (aquella mayormente consumida) puede influir o promover la violencia de género tal y como afirman muchas personas?

En el porno mainstream, en parte sí puede influir. Más que en la violencia de género, creo que crea una idea del sexo que no es la adecuada. Por ejemplo, los hombres tienen la presión de que tienen que tener un miembro viril grande. También las mujeres empezamos a ver pornografía y no nos sentimos reflejadas, primero porque hay mujeres que no les gusta que las empotren o que las follen con fuerza y salvajemente. Si siempre estamos centrando la pornografía en el deseo masculino y en prácticas que son cada vez más extremas creo que estamos generando esa brecha y esa violencia de género de forma implícita, en realidad muy sigilosa en nuestra sociedad y no nos estamos dando cuenta del problema que estamos generando.

Instantánea 3 (07-05-2017 18-18)
Noemí Casquet durante la entrevista. Imagen propia: Marta Bofill Filloy.

 

¿Cuáles son los requisitos que suelen pedir para poder ser actriz o actor de pornografía mainstream?

Últimamente los requisitos son sobre todo físicos y hacia mujeres. Yo he propuesto tías para una escena porno por ejemplo y me han tirado para atrás chicas porque estaban “muy gordas”, cuando esas chicas tú las ves y para mí al menos son chicas que tienen uno de los mejores cuerpos del porno español. Esto es lo que no se ve y lo que deberíamos de denunciar porque siempre estamos viendo un único prototipo de mujer, de hombre y de prácticas en la pornografía. Hay compañías que están haciendo esto de forma diferente y que están optando por chicas más de “la vecinita de al lado”. Muchas veces en los requisitos también están las prácticas que haces. Por ejemplo, el sexo anal te lo piden y si no lo haces pues no te comes un rosco en la pornografía. Antes el sexo anal era algo extremo y ahora es algo que cada día vemos. Y las prácticas más extremas ya se están llevando a muy extremas.

¿Cuáles son las principales cosas que deberían cambiar en el mundo de la pornografía?

Detrás de cámaras es importante que haya un porno ético, lo cual es diferente al feminismo. Lo que promueve es que el equipo de trabajo (actrices, actores, directores, etc.) estén de acuerdo con las condiciones laborales. He estado en escenas porno donde he tenido que comprar yo el agua, y en escenas bajo el sol donde pueden estar hasta seis y siete horas. El problema es que no tienen ningún sindicato donde poderlo denunciar, la pornografia es totalmente alegal, no está en la Constitución, la pornografia no está a ningun lado. ¿Qué hace esta persona si están abusando de ella o tiene unas condiciones laborales lamentables? No puede hacer nada. ¿Y hasta qué punto puedes ir a decir que han abusado de ti en un rodaje porno? “Pero si eres actriz porno, tu sabrás, es tu problema”. Es importante que concienciemos al consumidor para que consuma porno ético.

He estado en escenas porno donde he tenido que comprar yo el agua, y en escenas bajo el sol donde pueden estar hasta seis y siete horas.

¿Y delante de las cámaras?

Delante de cámaras apostaría por un porno más feminista y más igualitario. Que no todo gire entorno al falocentrismo, porque las mujeres básicamente no consumimos pornografía porque no empatizamos con lo que estamos viendo. Haría un llamamiento a todas las mujeres para que empecemos a consumir y a apoyar el porno que nos gusta para que este porno gane al falocentrismo que se está haciendo en el porno por y para hombres. También cambiaría que la mayoría de directores son hombres y están produciendo entorno a sus deseos y a su placer, necesitamos a más mujeres haciendo pornografia. Y no solo mujeres, personas de género fluido, transgénero, cisgénero, queer y todas las posibilidades.

¿Cómo crees que contribuyen estas diferentes maneras de hacer porno a nosotros como sociedad?

Es totalmente necesario que haya diferentes realidades de pornografía puesto que como hemos dicho, cuando empezamos a consumir porno ese deseo está ahí y se empieza con esa educación. Es necesario porque actualmente tampoco está siendo reflejado el deseo femenino con respecto a otras mujeres. Por ejemplo el porno lésbico está enfocado también al hombre y hay mujeres con uñas kilométricas que se están metiendo los dedos y piensas: “Dios mío, le vas a desgarrar la vagina”. ¿Y todo porqué?  Porque hay que gustar al hombre. También hay esas realidades, personas transgénero, cisgénero, personas que sean sapiosexuales, personas que tengan fetichismos… Actualmente sí se están creando productoras con estas realidades alternativas pero es difícil porque están enfocadas a un nicho en concreto y no pagamos por el porno que consumimos.

¿Crees que la pornografía comercial en occidente influye a nivel sociológico, cultural o sexual de una manera diferente que en otras culturas?

Sí, por ejemplo en nuestro caso tenemos una pornografía normalmente heterosexual, cisgénero y el hombre que se representa es un hombre blanco. Si empezamos a poner personas con la piel negra o morena enseguida ya es una escena interracial y se ve como algo totalmente diferente, como si fuese algo que no es normal. Creo que la cultura influye en la pornografía y la pornografía también influye en la cultura, como una noria que siempre está girando. También influye en nuestra forma de ver la sexualidad, por ejemplo en Japón la pornografía está censurada, la mujer es mucho más sumisa y gimen de forma diferente.

La cultura influye en la pornografía y la pornografía también influye en la cultura, como una noria que siempre está girando.

¿Opinas que la pornografía es necesaria en esta sociedad?

Por supuesto, la pornografía lleva existiendo desde hace muchos años, es necesaria y siempre va a existir de una forma u otra. Es necesaria porque al fin y al cabo también necesitamos masturbarnos. La pornografía es muy importante y es buena, siempre que sea ética, siempre que sea feminista. Siempre que sea algo consensuado y que la gente que haya dentro de la pornografía haga porno porque le gusta y no por el dinero.

Estos son algunos de los mejores momentos junto a la inteligentísima y encantadora Noemí Casquet, a quien agradecemos que nos haya hecho conocer un poquito más una industria tan tachada y apartada de lo socialmente aceptado como es la pornografía. ¡Un enorme placer!

Links de interés

Valeria Alvarez Spiers (@valealsp) y Marta Bofill Filloy (@MartaBofill9)

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s